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Hábitat

La morena está difundida por todo el Mediterráneo, donde se encuentra en profundidades muy diversas, desde la cornisa costera hasta los grandes fondos mar adentro. Es una especie muy corriente en todos nuestros mares pero en el Mediterráneo su número es más elevado que en el Atlántico.
Es un pez de roca por excelencia, rehúye los fondos arenosos y cenagosos. Habita preferentemente en grades masas de rocas rodeadas de algueros, en cavernas y grandes grietas.
Se encuentra tanto en pocos centímetros de agua como en profundidades considerables.

Alimentación y costumbres

La morena es un animal de costumbres esencialmente nocturnas, pasando el tiempo al acecho, alimentándose de crustáceos, moluscos, cefalópodos y peces de cualquier especie. También se alimenta de organismos muertos en putrefacción. Sus facultades físicas están muy desarrolladas y sus sentidos son muy agudos, en especial el olfato. Son característicos sus duelos a muerte con los cefalópodos, a los que siempre derrota o acaba por mutilar.
Su temperamento es feroz y agresivo. Cuando es arponeada por los pescadores submarinos, lucha salvajemente, mordiendo el mango con tal furia que llega a partirse los dientes. Cuando está en seco hinca el diente en todo lo que se encuentra a su alrededor.
Sin embargo, los expertos aseguran que la morena se domestica fácilmente, despojándose de su natural ferocidad. Distingue muy bien a su dueño de los extraños, acudiendo con evidente satisfacción a su llamada, come delicadamente de sus manos y se deja acariciar por él.
Aunque están consideradas como animales de costumbres solitarias, no desdeñan la compañía de sus semejantes. A veces, incluso, comparte su grieta con otros peces, meros, sargos o corvas a los que no molesta ni es molestada por ellos.

Reproducción

Poco se sabe con certeza en torno a la reproducción de este pez, salvo que la freza (desove) tiene lugar en invierno, en el ámbito de su mismo ambiente o cerca de las costas. S ignora si las morenas tienen un sexo definido o están sujetas a formas de hermafroditismo.

La pesca

La pesca de la morena es bastante difícil. Si muerde nuestro cebo lo hará cerca de su guarida donde se intentará cobijar en cuanto se sienta clavada; allí se enroscará y será tremendamete complicado sacarla. La fortaleza de su mandíbula hace imprescindible su pesca con hilo acerado, de lo contrario lo seccionará con suma facilidad.
Entre los cebos más adecuados se encuantra la sardina, el calamar, la pota, la sepia y la pata de pulpo. A veces las picadas son violentas, pero en ocasiones notamos como la caña se va tensando poco a poco; si no damos el tirón a tiempo se encuevará complicando su captura.
Una vez en tierra hay que tener mucha precaución, pues luchará mordiendo todo lo que tenga cerca. Suele vivir mucho tiempo fuera del agua. Hay pescadores de le aplastan la cabeza para evitar una mordedura. Para mi, siempre ha sido más rápido y efectivo darle una fuerte golpe a mitad de cuerpo sobre el lomo, fracturado su columna con lo que quedará totalmente inmóvil.

La morena comparte en ocasiones la grieta en la que habita.

 

Características

La mordedura de la morena es dolorosa ya que sus dientes tienen un alto poder de penetración, pero hay que excluir la creencia de que pueda arrancar pedazos de carne pues su aparato bucal está preparado para engullir y no para masticar.
La venenosidad de la morena es un mito que durante años han intentado demostrar los expertos. Sin embargo, hoy en día se cree que la peligrosidad de la mordedura proviene de restos orgánicos en descomposición que quedan en su boca.
La librea de la morena se confunde perfectamente en su hábitat, es de color pardo brillante con manchas amrillas y negras. Su piel es muy resistente y puede servir, oportunamente curtida, para la fabricación de objetos de artesanía.
En nuestras aguas su tamaño alcanza el metro de longitud y los 10 kgs de peso. Cuando crecen suelen hacerlo en robustez y grosor más que en longitud. Ejemplares excepcionales pueden llegar a medir 1,50 m. de longitud. Afortunadamante, su tamaño nada tiene que ver con los ejemplares tropicales, auténticos monstruos marinos.

Presentación

La Morena (del latín Muraena helena) tiene el cuerpo serpentiforme, subcilíndrico, ligeramente comprimido en su parte terminal, con piel desnuda y brillante. Se distingue perfectemente de sus congéneres, el congrio y la anguila, por su coloración más vivaz y por la carencia de aletas pectorales. Su cabeza achatada y terminada en una especie de pico que se dilata por encima de las órbitas, el amplio corte de la boca poblada de dientes y la expresión de los ojos, le confieren un un inconfundible aspecto impregnado de crueldad.